
Adrián y Dory

El viernes Adrián me preguntó si quería ir a la fiesta de cumpleaños de su novia, le dije que sí. Le marqué al Potrillo y quedó de pasar por mí a las 10. Pasó a las 10 en punto, en su Durango con su camisa Moschino, su pantalón Hugo Boss y un bigote tan cabrón, que yo no sabía si era Sergio Goyri ó Pedro Armendáriz. Al abrir la puerta dos botellas de Tequila Tradicional me cedieron lugar.
Pasamos por Alex a su casa, 3 veces se tuvo que pitar para que este rorro saliera, subió pidiendo chicles y no tuvo respuesta. Los eructos del Potrillo con olor a charola de tacos del bullterier explicaban que nadie traía algo para el hocico (bueno, nada más los pomos jaja).
Llegamos a la fiesta, una casa en remodelación ahí en la calle Casamata. Mucha gente desconocida y algunos rostros familiares, por ahí andaba mi sobrino Beto de 16 años, que no podía contener su rostro aburrido y su necesidad de dormir (no se porqué, pero en casa de mi hermana a las 9 ya todo mundo esta dormido).
Más tarde llegó Vilo y Lemus, amigos de Adrían, unos weyes a toda madre.
Como sorpresa (para algunos, otros ya lo sabíamos) las 12 en punto (o 00:00 horas, suena mas mamón) llegó el mariachi, la cara de Dory lo decía todo, ni de pedo se lo esperaba.
El potrillo ocupó de su tía Estela para convencer a este mariachi de ir a la fiesta, tenían varios eventos y apenas unas 4 horas antes de la fiesta se pudieron contratar.
Como siempre, el Potrillo hizo la fiesta. Tuve una buena plática con Lemus, quien me vendió la guitarra acústica que tengo hace más de un año, era de su papá. Hablamos sobre guitarras de amigos, y nos reímos de todo lo que sucedía en la fiesta.
El mariachi terminó con Juan Colorado, la piel se me puso de gallina y al Potrillo casi le da un infarto, se abrazaba de quien fuera y le lloraba en el hombro, todo por el fútbol. (Juan Colorado es, bueno, fue, un himno para cualquier seguidor del Morelia, hasta que TV Azteca prohibió que se toque en el estadio).
Todos los invitados se fueron, una mesa redonda con el Potrillo, Alex, Lemus, Vilo, Beto y yo trajo temas diversos, hasta que Adrián llegó como con un millón de tacos al pastor, cenamos y cada quien tomó camino a su casa.
Por cierto, Abud cantó una canción para Miriam... no comments.
Propongo: Cielo Rojo